Casi un año después de que unos turistas encontraran una osezna herida en una cuneta de Somiedo mucho han cambiado las cosas para el animal. El esbardo, que tenía importantes heridas, fue recuperado en varios centros antes de ser devuelto a su hábitat. Entonces, casi nadie daba un duro por que el animal lograra adaptarse sin la ayuda de su madre. Sin embargo, a día de hoy casi todo el mundo tiene claro que «Villarina» ha logrado sobrevivir. Pero hay más. La osezna ya es un símbolo de la conservación de la especie al haber demostrado que la reintroducción es posible.
Cuando el animal fue encontrado, y después de que éste pasara varios meses fuera de su hábitat, hubo quien sugirió que debería vivir en cautividad. Muchas voces criticaron esta postura al entender que un oso en tales condiciones no tiene ningún beneficio para la especie. Al fin se optó por devolverla al bosque que la había visto nacer a pesar de las pocas esperanzas de supervivencia. Ahora los que apoyaron la suelta del animal se felicitan por la buena adaptación que «Villarina» ha tenido. Se ha demostrado que la reintroducción es posible gracias al trabajo colectivo y a un protocolo calificado de impecable. Ya hay quien incluso habla de poder llevar esta experiencia a otros lugares de la cordillera Cantábrica y Europa.
Miguel Fernández Otero es el coordinador de la Patrulla Oso y uno de los muchos que participaron en el seguimiento diario del animal. Como explica, el comportamiento de «Villarina» fue similar al de otros oseznos huérfanos. No se ha movido demasiado y se la ve constantemente. «Tiene buena salud, come de todo, físicamente está bien y parece que se ha adaptado a la vida en la naturaleza», comenta. En unas semanas, mudará el pelo y se desprenderá del emisor que ayuda en su localización, aunque cuenta con un clotal identificativo en la oreja que ayudará a diferenciarla si no lo pierde.
Fernández Otero recuerda que cuando se soltó al animal pocos apostaban por el éxito. Sin embargo, gracias al trabajo conjunto de la Fundación Oso Pardo, el FAPAS, el Principado y la Universidad, se ha conseguido la reintroducción. «No sólo ha sobrevivido, hemos logrado información muy importante para el futuro de la especie. Ahora se podría reintroducir en otras zonas como en el Oriente o en el Pirineo en el caso de que apareciesen crías como "Villarina"», comentó.
Desde el Fapas también se ve muy positivamente el proceso de adaptación de la osa. Su presidente, Roberto Hartasánchez, destaca el trabajo de campo que ha permitido aunar esfuerzos y trabajar conjuntamente a diversas organizaciones. «La cooperación ha sido ejemplar y ahora tenemos claro un modelo de trabajo que podría ser aplicado en otros lugares como en el Oriente, donde el tema de la consanguinidad es algo que preocupa», apunta. Y es que desde el FAPAS se hace hincapié en que cada vez será más frecuente encontrar esbardos solos y fuera de su hábitat. Pero ahora ya se sabe cómo actuar. «Ha quedado claro que la reintroducción de los oseznos es factible. Hemos aprendido mucho y gracias al trabajo en común se pueden abrir muchas puertas en la conservación del oso», puntualiza Hartasánchez.
En la Fundación Oso Pardo también se destaca el trabajo conjunto y el buen comportamiento de «Villarina». Su presidente, Guillermo Palomero, apunta que el seguimiento y la actitud del animal ha sido ejemplar y que la decisión de reintroducirlo en su hábitat fue lo más sensato. «Hasta ahora, todo está yendo a la perfección. Reintroducir al animal en su día fue una apuesta comprometida al estar en riesgo su supervivencia. Sin embargo, al menos hasta ahora, hemos visto cómo la osa se está comportando bien. Parece que se ha sabido adaptar gracias al instinto y a lo poco que pudo aprender de su madre. Aun así hay que ser prudentes», concreta.
Para Palomero, la reintroducción también ha traído consigo importante información para la conservación y gestión de osos, sobre todo porque no había muchos precedentes de este tipo. «Ahora ya sabemos cómo actuar. Se podrá elaborar un protocolo de actuación con aplicación no sólo a osos cantábricos. Cuando se apostó por la suelta corríamos un riesgo que merecía la pena. Si el oso estuviera cautivo, se habría perdido para la naturaleza, así hemos conseguido ganar una hembra», concluyó.
Contentos están también en la Viceconsejería de Medio Ambiente con el proyecto de reintroducción. Como apunta su titular, Belén Fernández, la iniciativa se abordó con valentía. «Había temores sobre la adaptación, pero hasta ahora ha salido todo a la perfección. Y eso ha sido gracias a todos los que han participado en el proceso», explica. La Viceconsejera recuerda que la reintroducción también aportó importantes datos para la especie.
Ahora, cuando casi se ha cumplido un año desde que «Villarina» fue encontrada herida en una cuneta de Somiedo por unos turistas, todo el mundo habla del éxito de la reintroducción. Queda claro, a la vista de los hechos y a la espera de la evolución del animal en los próximos meses, que la reintroducción del oso pardo cantábrico no sólo es posible, sino que también es extrapolable a otros lugares. Y todo por una causa: lograr la recuperación de una especie emblemática que todavía sigue en peligro de extinción.
Noticia publicada el 18 / Junio / 2009