Teverga se encuentra en la zona centro-sur del principado de Asturias y es un municipio de 168,86 km cuadrados. Nos encontramos ante una zona tradicionalmente minera, aunque tras la crisis del sector Teverga se centró en la ganadería y muy especialmente en el turismo.
Sus pueblos llenos de historia con atractivas cualidades naturales ofrecen hoy sugestivas propuestas para quienes desean adentrarse en lo apacible de sus territorios.
Más de la mitad del territorio de Teverga es superficie forestal. Esto convierte a sus bosques, como Montegrande, Taja o Carrocera en un perenne espectáculo lleno de robles, hayas, abedules y tejos.
Estos bosques fueron antaño una importante reserva de alimento, por lo que encontramos especies frutales como manzanos, perales, castaños y cerezos, plantas medicinales como el romero, el orégano, el diente de león o la tila y también frutos silvestres como la fresa, el arándano, el níspero o la zarzamora. Y para descansar tras adentrarnos en el bosque nada mejor que una parada en una de las numerosas zonas de pradera que permiten disfrutar de un divertido picnic rodeados de margaritas, campanillas y amapolas.
Las condiciones climatológicas asturianas conceden a la zona hermosos paisajes naturales relacionados con sus abundantes lluvias como la Cascada de Xiblo ubicada en el río Verde con 70 metros de altura, la Cascada de Vallina Armada situada en el curso alto del río Valdecarzana, la Laguna de Sobia que se encuentra en una hondonada del cordal de Sobia, la Laguna de Tambaisna declarada espacio protegido, el Desfiladero de la Estrechura, hoz por la que discurre el río Páramo y el Desfiladero de Valdecerezales situado en la zona norte del concejo.
Uno de los mayores reclamos de Teverga son sus representaciones de arte rupestre, en la zona de Fresnedo. Unos abrigos naturales únicos localizados en la montaña caliza de la localidad de Fresnedo forman un conjunto de 50 figuras esquemáticas que los decoran. Abrigos como el de Cochantoria, el de la Cuesta el Paso, el abrigo del Ganado, la cueva del Ganado o el abrigo de Trechacueva datan del final de la Edad de Bronce y el comienzo de la Edad del Hierro. Abundan también numerosas representaciones del Románico y el arte Barroco.
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